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Gastronomía


Comparte lznatoraf su cocina tradicional con la que le es propia a la comarca de las cuatro villas donde se halla inmersa, pero sobresalen culinariamente los productos que de la tradicional matanza del cerdo se obtienen, siendo el llamado “ajo morcilla”, que en otros lugares de la provincia se conoce como bodrio, el plato que más le caracteriza. Está elaborado con la sangre del cerdo, como corresponde a cualquier buena morcilla negra, siendo característico de ella el que la cebolla esté frita y no cocida como es usual en otros lugares, llevando además arroz cocido, ajo y abundantes especias como la canela y el clavo de olor, y con manteca de cerdo sin tropezones de grasa, lo que le da una textura más propia para untar que para embutirla, calentándose en cazuela de barro y tomándose en caliente entre bolletes de pan tierno para que la grasa no se solidifique. 

Con Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela del Guadalimar, que junto a ella forman la llamada Comarca de las Villas, y las cuales hubo un tiempo que estuvieron bajo su jurisdicción, comparte también una peculiar “pipirrana” que se elabora con patatas cocidas, pimientos rojos secos y fritos que son machacados, y aceite, ajo y sal, que en nada se parece a otras pipirranas que se hacen en otros lugares de Jaén. 

Propio de la Semana Santa es el potaje de “garbanzos con panecillos”, donde el bacalao es sustituido por unas albóndigas sin carne hechas de masa de pan, ajo y perejil picado. 

Posee una forma especial de preparar el conejo en salsa que algunos foráneos llaman “tarrafeña”, denominación que seguramente no sea más que una deformación fonética de la palabra torafeña, o torafeño, con los que se conoce a los nacidos y vecinos de lznatoraf. 

Posee unos especialísimos y alabados “buñuelos de viento”, de interior hueco, que evidencian la presencia árabe en los orígenes de su cocina.

 




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